lunes, 29 de diciembre de 2014

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I
Los lunes son casi rutinarios, me levanto a las 7:30 a.m., tomo una ducha fría todas las mañanas no importando si hace frío o si este lloviendo la ducha es parte de la monotonía de los lunes tanto como las tazas de café que suelo beber antes de salir al trabajo.

No sé cómo carajos termine impartiendo clases, cuando nunca he sido de mucha paciencia, mis alumnos poseen diversas aptitudes, pero he de confesar que como catedrático te puedes dar cuenta en un aula  solo 4 personas realmente estarán satisfechas con lo que hacen en algunos años.
Doy clases en la misma universidad donde años atrás conocí a un mujer hilarante de nombre Susana, que en vez de andar danzaba por las calles, no era el tipo de chica que el resto consideran atractiva, su cabello era algo desaliñado y por más que trataba de alisarlo había dos mechones tan rebeldes como su espíritu, su sonrisa era sarcástica y era una fantástica melómana.

Estaba tan segura de ser quien era y solo generaba una inseguridad en mis palabras cada vez que nos deteníamos a charlar, quizá me consideraba un tonto pero eso nunca lo sabré.
En el último semestre me acerque a ella, la tome por un brazo y sin pensarlo la bese, no dije nada. Sus ojos mostraban sorpresa y solo me lanzo una sonrisa descarada, ahora el sorprendido era yo.

-Creí que nunca lo harías-
Se contuvo un momento y declaro que solo me faltaba un poco de ímpetu.

Fueron meses alocados, pero los más dichosos. Egresamos, teníamos trabajos fabulosos, hasta que todo lo que creí llamar amor se desvaneció de golpe. Susana conoció a una versión de sí misma pero masculina, comprendí que solo era incapaz de amar a alguien más y solo pretendía moldearlos a su modo.

Desde aquel momento, me aparte y no la busque (ella a mí tampoco) viaje por diversas partes de España durante 19 años hasta que me harte suficiente, y como todo mexicano abnegado que cree extrañar a su país: volví.

II

El trayecto de vuelta a casa era mi parte favorita del día, pese a que tengo dos autos nunca me ha gustado manejar y tampoco disfruto de andar en taxi, en los autobuses me maravillo con historias de todo tipo.

Me encontraba sumergido leyendo “La Jornada” cuando cierto perfume me abofeteo la cara. Voltee en seguida para identificar a la persona y me encontré con la silueta de una joven que no paraba de reír con su grupo de amigas, cuando giro para bajar y pude observar su rostro detenidamente me encontré con aquella Susana  por la que 20 años atrás perdí la cabeza y esa imagen dolía más  que cualquier golpe bajo.

Una chica del grupo entre el que ella se encontraba le grito:
-Con cuidado Susana, nos vemos mañana-
Mi mente susurraba: El destino es un pequeño hijo de puta.

III

Llego el siguiente lunes, durante el fin de semana no pude sacar de mi mente a aquella jovencita, me encontraba tomando el autobús 10 minutos antes de lo habitual. Era la primera vez en toda mi existencia que no había preparado la clase para mis alumnos aunque parecieron no notarlo.
Llego el autobús, y mi ritmo cardíaco se aceleró, aborde y lo primero que hice fue buscarla, resplandecía como las primera flores en la primavera, tome asiento frente a ella para poder escuchar de que hablaba, lo cierto es que no me importaban sus palabras esa risa era un arrullo que hace tanto me brindo quietud.

Bajo del autobús en el mismo lugar que la semana pasada, quise no parecer un loco  pero apenas descendió y oprimí con ansias el botón para bajar. Di la vuelta en la misma dirección que ella lo hizo pero no la encontré enfadado por mi plan frustrado compre un cigarrillo en un puesto de periódicos, camine dos cuadras hasta encontrarme con un parque y ahí permanecí por un largo rato.

IV

El clima hacia que considerara volver a casa y justo cuando creía que todo lo que hasta ahora había hecho no tenía ningún sentido, logre ver del otro lado de la acera a mi Susana, no  la hubiera reconocido si no fuese porque iba del brazo con la jovencita que hace unos días atrás vendría a alterar mi placentera monotonía.

Su cabello había sido teñido de un rojo incandescente, traía puesto un vestido negro muy ceñido al cuerpo y estaba un poco más flaca. La luz verde del semáforo duro lo mismo que una eternidad. Cuando por fin los caminos decidieron cruzarse, algo te detuvo, buscaste con prisa algo dentro de tu bolso y logre percibir un aturdimiento que solo indica que uno no encuentra el móvil, yo seguí caminando, tú quedaste en el mismo sitio, mientras tú hermosa hija se mostraba confundida.
Me situé a tu lado, y ni siquiera te habías lo notaste, vociferaste:

-El divorcio ya fue firmado y al carajo- después colgaste, y sacudiste fuertemente del brazo a la pequeña Susana para llevarla en dirección contraria.

Yo, me quede observando como el semáforo mudaba de colores y trataba de utilizar a mi favor lo que te escuche gritar, pero a mí solo me correspondía una parte del mensaje.

Si, al carajo. Esta mujer es peor que el veneno. Las cartas estaban sobre la mesa, en otro tiempo no me hubiera importado pasar unos cinco años derrumbado con tal de unas horas confortables. Tomar la decisión más sensata y cuando volví a ver es luz verde me dirigí a casa, la cicatriz más profunda del pasado sano de inmediato.

Nunca más he cogido el autobús en el mismo lugar.



miércoles, 1 de octubre de 2014

Sol

La quería con apremio, mis amigos solían decir que era como un amuleto. Era cierto.

Era muy delgada, senos pequeños, una cabellera siempre alborotada, los dientes ligeramente desalineados pero era perfecta.

Pase tanto tiempo deseando estrecharla, morder sus labios, escucharla y ahora que ese momento ocurrió no supe que hacer con el.

El sol no se posee, solo debe admirarse..

viernes, 12 de septiembre de 2014

Vivir con urgencia

La vida es eso que pasa mientras ríes o lloras y de repente te encuentras en una sala fría  de hospital en el área de oncología esperando lo que pueden ser noticias fatales.

El médico se aproxima con una mueca forzada, él ya no tiene que decir nada desde que abrió la 
puerta de su consultorio uno sabe que la esperanza se fue quien sabe a donde, el continua hablando y yo dejo de escuchar desde que confirmo el tumor de cáncer en mi seno derecho.

Mi madre aprieta mi mano con fuerza la observo rápidamente mientras las lágrimas escapan de sus ojos.

Tengo 25 años hace poco termine la universidad, no he tenido novio desde hace más de un año, 
los mejores y peores momentos de mi vida han pasado frente a un escenario, nunca aprendí a andar en bicicleta y siempre quise un piano ... este cuarto de siglo ha sido tan breve como un respiro.

Me rehúso a morir de esa forma, me rehúso a múltiples operaciones y quimioterapias degenerativas. He sido insegura casi toda la vida pero por primera vez se algo con certeza ¡Voy a patearle el trasero al cáncer!

jueves, 22 de mayo de 2014

R

Llego su remplazo y ahora su lugar esta más vacío que nunca.

Le extraño, extraño la provocación de besarle en su antigua oficina, extraño verle frente aquel escritorio leyendo sobre fútbol.

Veo aquella silla, tu silla, nuestra silla, donde alguna vez mis piernas envolvieron su cintura. Sonrío complacida y siento nuevamente tu mano hurgando dentro de mi blusa ... siento tu lengua dentro de mi boca.

Dicen que recordar es vivir, algo tiene de cierto esa frase, yo me quedo con aquel día en un bar de mala muerte pero con la mejor compañía, me quedo con los besos perpetuos.

Le adoro porque tiene aquello que detesto pero en el me fascina, leo sus notas porque es una forma de encontrarlo.

No quiero que vuelva, incluso esta lejanía es placentera.
Hasta pronto, hasta que las circunstancias concuerden con la casualidad.

martes, 20 de mayo de 2014

Consecuencia

¿Qué sucede si callo todo esto que agobia? ¿El amor puede agobiar?

Espera tan rápido ya acuso al amor, eso solo dice que desaparecieron los indicios del estupor. Tengo muchas interrogantes amotinándose en mi mente y en lugar de buscar respuestas continuo formulando más interrogantes.

Me enerva el quedarme pasmado en cuanto comienzas a hablar, dejo de pertenecerme en cuanto sonríes.
Descarriado ya ando, me quede extraviado muy cerca del lunar que anuncia tu ombligo.

domingo, 6 de abril de 2014

Paco

Hasta ahora he tenido el tiempo para sentir que faltas, para sentarme sobre la cama y entender que ya has muerto... pero no te vas.

Algunas personas no comprenden porque en lugar de asistir a tu funeral me fui a un concierto, (tu también lo hubieras hecho) sólo tu lo entiendes y sabes que eso es ser buena amiga, sigo haciendo lo que tanto amamos, vivir intensamente.

¿Ir a despedirme? ¡NUNCA! No te has ido, solo esperas a que te alcance, te veo en cada momento inapropiado diciendo sonriente -¡hazlo!-

Perdón por no creerte, ni disfrutarte estos últimos días ¿Quién te manda a ser tan tramposo?. Finalmente todo sucedió como querías "Live fast, die young".

Vuela con regocijo querido Paco y festeja porque alguien se esta portando mal.


martes, 25 de marzo de 2014

Sugestión

“Pueblo chico, infierno grande”.  ¿Cuántas veces me mofe de aquella frase? No tengo la menor idea y es que cuando la realidad te alcanza, correr a cualquier parte se vuelve estúpido. Huir ha dejado de ser opción.

Solía decir que uno no puede darse el lujo de desperdiciar un buen beso, pero ese apetito que se ha mantenido recóndito detona con el más ligero roce.

Besarlo con ímpetu, besarte no era lo más acertado. Puede que las situaciones lejos de favorecer un momento súbitamente cambien el panorama, el inconsciente despierta y el cuerpo nos desconoce.

Mi mente deambula tratando de armar las posibilidades, porque es preciso dejar de tener hambre, repites nunca con una certeza que me hace desvariar. Querido preocúpate por coincidir porque para aquel entonces será absurdo desistir.

martes, 18 de marzo de 2014

Fátima (con "F" de fatídica)

Siempre me gusto jugar con “fuego”, ese peligro que estremece, un placer difícil de explicar. Solía ser muy seguro de cada movimiento que hacía y si algo me salía mal perdía el control. Así es, perdía y si hay algo que no sé hacer es perder.

No soy precisamente orgulloso, pero el amor es un arma de doble filo. Me quedaban vagos recuerdos de lo que era un buen beso y ni que decir de disfrutar la compañía de alguien más. Y por más que trate de evitarlo, ella se instalo en mi vida.

¿Saben porque la adoraba? No lo sé, no sabía si amaba más sus defectos o sus cualidades. Ella me mostró su sonrisa, la que escondía detrás de un semblante de mal humor, nunca supe porque ese mal genio, si era delicada y noble.

Dude más de una vez en escribirle, las ganas me carcomían pero es que era tan meticulosa a la hora de analizar a la gente que en un breve momento aniquilaba  mi armadura de seguridad.
Fátima era un delirio, es un delirio y será un delirio.

Ella ignora todo lo que hasta ahora les he contado, no sabe que sin ella una parte de mi muere. No creo que sepa que la amo con una intensidad que aterra, sé que me equivoque al querer proyectar una imagen severa de  un “yo” que no existe, fui incapaz de mostrarle mi corazón en mano a alguien que duda de sonreír.

Mi tía Isabel solía decir que nunca hay que fiarse de aquella gente que no te deja escuchar el sonido de su risa, no entendí su frase hasta ahora (bueno aún no lo entiendo del todo) supongo que era una advertencia.

Hoy Fátima esta tan cerca, pero tan lejana, más lejana que al principio y esta situación solo provoca que mi anhelo por ella crezca desmesuradamente, pero ya no quedan caminos de regreso.

La observo de lejos, la dejo ir. 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Huesos

En momentos como este, de flaqueza y dolor quisiera rodear tu cuello con mis manos; estrecharte tan fuerte para sentir que alivio la pena que me esta envenenando despacio.

Necesito ese soporte que me dan tus huesos al sentirse tan cerca a mi piel, necesito tu silencio y tu respiración pausada.

Hoy me siento frágil, me siento débilmente humana porque hasta el roce del viento hoy me desordena el alma. 

viernes, 28 de febrero de 2014

Díselo

Dile que le amo
que le amo por su boca,
que le amo por su palabra.

¡Díselo!

Dile que le adoro el pensamiento,
que ya es muy tarde
para pensar en arrepentimiento

¡Díselo!

Dile que adentro tengo un demonio
que fantasea con lo inadecuado,
y se alimenta del deseo
que mantengo muy guardado.

lunes, 17 de febrero de 2014

Deseo disparatado

Hay cierta rigidez en el aire cuando nuestras miradas se encuentran,cuando el empieza a hablar el mundo se torna apabullante, incluso con su silencio me hace inerme; basta su cercanía para que todo pierda su balance.

Jamas he deseado tanto besar unos labios, deseo el tibio contacto con las delgadas líneas que dibujan su boca, se que es un disparate y entre más contengo mis impulsos el deseo toma más fuerza.

Me contengo por puro gusto, porque crear una espera lo hace interesante.

Que más da si al final todo termina en un desastre, si la mayor paz es que el deseo quede satisfecho, pero prefiero mantener la tentación de tus labios tan próximos que dan pie a esta demencia que nutre mi alma hilarante.



sábado, 11 de enero de 2014

Amor inútil

Se vestía con prisa, lamente no poder abrazar su torso desnudo unos minutos más. 
Quise retenerla entre mis brazos, pero jamás podría hacerle sentir que pierde libertad, porque después de todo, ese es su encanto.

Creo que le parece placentero desordenar mis pensamientos, le encanta hacer de mi vida un caos y lo peor es que no me importa.

Me aproxime a ti limosneado cariño pero me esquivaste con rapidez. ¿Cómo podías consumirme a besos para de un momento a otro mostrar un vil desprecio? Entre mas fría y lastimosa eras más me aprehendía a esta amor que solo yo sentía.


Supongo que mi rostro reflejo un marcado desaliento porque me tomaste por el cuello y mordiste fuertemente mis labios.

-No malgaste tiempo en pensar lo que sucederá, déjalo ser- susurraste.

¿Déjalo ser? ¿Eso era todo? Si al final de cuentas soy todo lo que quieres que sea...

Abandonaste mi habitación cerrando la puerta de un portazo y haciendo trizas mi dignidad, intentaré reconstruirme mientras espero con ansias (nuevamente) el momento en que vengas y me desbarates.


Penitencia

Soy esa persona que no debiste mirar
Soy esa sonrisa que te aprisiono con prontitud
Soy todo eso que no querías que te sucediera...

Dicen que marcarte límites es malo, pero a veces sirven como cerco de precaución; la nobleza te valió de protección y de algún modo te filtraste hasta ese lugar donde nacen las esperanzas.

No hay nada peor que sentir miedo por cosas que no controlas, te he abierto la puerta y ahora con terror quiero que te marches de prisa.

Despreocúpate de maldecirme, mi penitencia comenzó resucitaste lo que aún conozco como amor y entre tanto escepticismo ahora me toca padecer la intolerable necesidad de estrujarme a cada uno de tus huesos.