martes, 25 de marzo de 2014

Sugestión

“Pueblo chico, infierno grande”.  ¿Cuántas veces me mofe de aquella frase? No tengo la menor idea y es que cuando la realidad te alcanza, correr a cualquier parte se vuelve estúpido. Huir ha dejado de ser opción.

Solía decir que uno no puede darse el lujo de desperdiciar un buen beso, pero ese apetito que se ha mantenido recóndito detona con el más ligero roce.

Besarlo con ímpetu, besarte no era lo más acertado. Puede que las situaciones lejos de favorecer un momento súbitamente cambien el panorama, el inconsciente despierta y el cuerpo nos desconoce.

Mi mente deambula tratando de armar las posibilidades, porque es preciso dejar de tener hambre, repites nunca con una certeza que me hace desvariar. Querido preocúpate por coincidir porque para aquel entonces será absurdo desistir.

martes, 18 de marzo de 2014

Fátima (con "F" de fatídica)

Siempre me gusto jugar con “fuego”, ese peligro que estremece, un placer difícil de explicar. Solía ser muy seguro de cada movimiento que hacía y si algo me salía mal perdía el control. Así es, perdía y si hay algo que no sé hacer es perder.

No soy precisamente orgulloso, pero el amor es un arma de doble filo. Me quedaban vagos recuerdos de lo que era un buen beso y ni que decir de disfrutar la compañía de alguien más. Y por más que trate de evitarlo, ella se instalo en mi vida.

¿Saben porque la adoraba? No lo sé, no sabía si amaba más sus defectos o sus cualidades. Ella me mostró su sonrisa, la que escondía detrás de un semblante de mal humor, nunca supe porque ese mal genio, si era delicada y noble.

Dude más de una vez en escribirle, las ganas me carcomían pero es que era tan meticulosa a la hora de analizar a la gente que en un breve momento aniquilaba  mi armadura de seguridad.
Fátima era un delirio, es un delirio y será un delirio.

Ella ignora todo lo que hasta ahora les he contado, no sabe que sin ella una parte de mi muere. No creo que sepa que la amo con una intensidad que aterra, sé que me equivoque al querer proyectar una imagen severa de  un “yo” que no existe, fui incapaz de mostrarle mi corazón en mano a alguien que duda de sonreír.

Mi tía Isabel solía decir que nunca hay que fiarse de aquella gente que no te deja escuchar el sonido de su risa, no entendí su frase hasta ahora (bueno aún no lo entiendo del todo) supongo que era una advertencia.

Hoy Fátima esta tan cerca, pero tan lejana, más lejana que al principio y esta situación solo provoca que mi anhelo por ella crezca desmesuradamente, pero ya no quedan caminos de regreso.

La observo de lejos, la dejo ir. 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Huesos

En momentos como este, de flaqueza y dolor quisiera rodear tu cuello con mis manos; estrecharte tan fuerte para sentir que alivio la pena que me esta envenenando despacio.

Necesito ese soporte que me dan tus huesos al sentirse tan cerca a mi piel, necesito tu silencio y tu respiración pausada.

Hoy me siento frágil, me siento débilmente humana porque hasta el roce del viento hoy me desordena el alma.