miércoles, 10 de junio de 2015

Acíbar

Algo por dentro esta cercenándose, continúo buscando pero la grieta no encuentro. Te has marchado sin decir palabra alguna, ya se me olvido tu rostro, también tu voz.

Lo terrible de amar un humano, es lo efímero, sin embargo no cambio la dicha de lo tangible, de lo real, la ventura de descubrirte en este paraíso terrenal.

Tenías maravillado a tu auditorio, te admire desde aquel instante. Sé que no hay nada tan peligroso como dos extraños que se han sonreído al mismo tiempo.

Nuestras historias tan cortas como las fabulas que mi abuelo leía al pie de mi cama, cortas pero significativas. Somos la flor que germina pese a que nunca se le tuvo cuidado.

Bienvenida sea la tragedia al drama que me encanta vivir, el caballero se torno canalla y la indiferencia se puso cómoda. La desesperación llego puntual.

Los silencios que meses atrás eran idílicos han pasado a ser borrascosos, son insoportables.
No soy capaz de aceptar que nuestro cariño esta desahuciado, el inconveniente conmigo es que creo en los milagros, creo en la gente. Tengo una esperanza misteriosa pese a que no profeso una religión.

La cortina violeta de tu habitación luce más raída que siempre, respiramos melancolía y lloramos recuerdos.

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