A que jugaremos hoy (me preguntaba). Empezaba a ser aturdidor eso de no saber si preocuparte o alegrarte por algo que va a suceder, comienzo a delirar con tan solo imaginar tu boca, que produce incalculables reacciones sobre mi, he de admitir que es extremadamente divertido cuando perdemos los estribos, cuando somos enemigos y otras tantas en las que te dices ser mi...